domingo, 26 de diciembre de 2010

EXPLORANDO EL SUR (23 de Enero de 2010)

Estos días hemos estado explorando nuevos rincones de la zona de la península antártica con el objetivo de localizar posibles emplazamientos para instalar sensores con los que poder estudiar el permafrost.

Tras Caleta Cierva, hemos visitado las islas de Rongé y Green. La primera apenas mostraba uno pequeños retazos de terreno descubiertos de hielo, que además estaban repletos de pingüineras. Para nuestros intereses la verdad es que la zona visitada de la isla no tiene gran interés. Como acabamos pronto nuestra caminata de reconocimiento, aprovechamos el rato para ayudar a los estudiosos de las focas a inmovilizar una que descansaba en la playa, y que tras la toma de muestras, siguió durmiendo tranquilamente. Tras eso nos dedicamos a pastoreas  pingüinos para que los investigadores de estos animales pudieran capturarlos para tomar muestras de plumas y sangre para sus estudios. Al final el día fue divertido haciendo cosas un poco diferentes.

 
Uno de los escasos rincones sin nieve o hielo en la isla de Rongé, y algunos de los cientos de pingüinos que la habitan

En cuanto a la isla de Green, la visitamos junto con los investigadores de lagos que tenían que tomar muestras. Nosotros aprovechamos para visitar la isla, que no tiene más de 500 metros de diámetro. Pero como acabamos pronto todos porque era la isla es especialmente pequeña, no nos quedó más remedio que echarnos una buena siesta durmiendo entre las piedras de la playa hasta que vinieran a recogernos a la hora establecida… ¡qué dura es la ciencia!

Vistas desde la isla de Green

Entre una y otra isla fondeamos en Bahía Paraíso y al día siguiente realizamos un recorrido antes no navegado por el BIO Las Palmas, atravesando un largo estrecho repleto de grandes icebergs. Una etapa espectacular de la península antártica y sin duda de los más bonitos rincones que hemos visitado en esta travesía rumbo al Sur.

 Llegada del BIO Las Palmas a Bahía Paraíso 

CALETA CIERVA (21 Enero 2010)

Llegamos esta mañana desde la isla Livingston a Caleta Cierva, por fin en el continente Antártico. El desembarco con la zodiak se realizó sin problemas. Como estamos fuera de base debemos desembarcar con un equipo básico de supervivencia consistente en comida, un hornillo, los sacos, las fundas y una tienda. Todo se queda en la playa por si el barco no puede recogernos debido a las malas condiciones meteorológicas.

En Caleta Cierva se encuentra la base antártica argentina Primavera. Este año se encuentra cerrada pero las instalaciones quedan abiertas y preparadas como refugio por si algún grupo de investigadores llega y se encuentra con problemas.

Base Primavera

Sin embargo nuestro día ha sido perfecto, después de un recorrido de inspección buscando un lugar apropiado para instalar nuestros sensores para el seguimiento de la evolución del permafrost hemos encontrado un lugar perfecto de lo que puede ser un futuro observatorio de la evolución del permafrost. Bajo una intensa tormenta de nieve hemos instalado un nivómetro y un sensor de temperatura del suelo. Una vez terminado el trabajo y después de visitar las bonitas instalaciones de la base Primavera hemos vuelto a embarcar en el buque Las Palmas que se dirige a nuestro próximo destino, la isla de Ronge.

Miguel Ángel trabajando en Caleta Cierva


Lejos de casa

PUNTA HANNA (20 de Enero de 2009)

Hoy el día se planteaba complicado. Por la mañana ir hacia la zona de la Península Byers donde dejaremos a los técnicos de la UTM que montarán un año más el campamento temporal. Tras ellos los investigadores y su material científico. Byers tiene mucha más nieve que el año pasado, lo que sin duda será muy interesante para los datos que tendremos que recuperar al final de esta campaña.

Luego nos dirigimos hacia Punta Hanna, donde dos grupos de investigadores tienes que estudiar pingüinos y elefantes marinos y focas. Nosotros aprovechamos este desembarco para visitar la zona, que está al otro lado de la bahía donde se encuentra la BAE Juan Carlos I. El objetivo de nuestro desembarco es visitar la zona y ver si encontramos algún punto en el que pueda haber permafrost y que sea accesible para instalar nuevos sensores para comparar con los que ya tenemos en el entorno de la BAE. En nuestro desembarco avistamos varias ballenas, y en la playa nos sorprendemos con la gran abundancia de fauna: pingüinos, petreles, y elefantes marinos… y todo ello junto con un nutrido grupo de turistas que visitan la zona.

 Ballenas yubarta en la bahía


Nosotros recorremos la playa de extremo a extremo y las zonas próximas buscando permafrost. En el camino nos encontramos con unos investigadores del CAB a quienes conocíamos y que llevan unos días instalados en la zona. Toda una sorpresa encontrarse gente conocida en estas latitudes.

 Vista panorámica de Punta Hanna

Aunque la zona es espectacular, no encontramos ningún lugar para ampliar nuestras estaciones de medida, pero la visita ha sido muy innteresante observando diversos relieves glaciares y volcánicos, además de ver cómo los pingüinólogos capturan pingüinos para sus estudios genéticos. El día ha sido largo pero muy interesante y con muy buen tiempo.

 Cría de pingüino en Punta Hanna

 Mañana amaneceremos en Caleta Cierva. Seguiremos informado…

lunes, 13 de diciembre de 2010

UNA RÁPIDA INCURSIÓN EN ISLA DECEPCIÓN (19 de Enero de 2009)

Ayer, cuando embarcamos en el BIO Las Palmas nos encontramos con nuestro colega y compañero de proyecto William Cabos. Él será el responsable de la campaña en la isla Decepción, y quien mantendrá las experiencias de nuestro proyecto allí. Además deberá ayudar a nuestro colega Mario quien también se queda en la Base Antártica Española Gabriel de Castilla tras estar con nosotros en la base búlgara en Livingston.

Los fuelles de Neptuno, la entrada a la isla Decepción, entre la niebla

Anoche aprovechamos el tránsito desde Livingston hasta Decepción para ponernos al día del desarrollo de la campaña e informarnos mutuamente de las últimas novedades respecto al mantenimiento de las experiencias. Aunque es tarde, llegamos a Decepción con luz suficiente y un buen clima para disfrutar de las vistas de la bahía Foster.

Base Antártica Española Gabriel de Castilla en isla Decepción

Hoy, aprovechamos que el BIO Las Palmas tiene una larga lista de labores a desarrollar en la bahía para desembarcar en Decepción. Saludamos a la dotación y a los amigos científicos de anteriores campañas, visitamos la base ya completamente remodelada, y subimos a nuestra zona de estudio con Pepe o Centurión, el jefe de base. Amablemente nos acompaña hasta el Crater Lake donde tenemos nuestros sensores, y luego acompañamos a nuestro compañero Mario para comenzar algunas de sus medidas en la zona de Cerro Cruz. Tras una suculenta comida en la base, subimos a la zona de trabajo a recoger todos los sensores posibles antes de volver al barco…

Vista general de la zona de trabajo en Crater lake desde el Cerro Cruz


Mario, Juanjo y William trabajando en las proximidades del Cerro Cruz

Aunque bajamos corriendo del Crater Lake, llegamos a tiempo de ver como el buque leva anclas y se aleja en la bahía sin nosotros…. Pero no hay problema, gran parte de la dotación de científicos que estábamos a bordo estábamos en tierra. El buque solo salía de la isla unas horas para apoyar a un grupo de buceadores. Así que aprovechamos esas horas para comenzar el volcado de datos, charlar con los amigos de la base, y degustar la cena a la que fuimos invitados. Tras eso de nuevo al buque y a comenzar una nueva fase de la campaña.

La verdad es que fue un día muy fructífero: visitamos la zona de estudio, recuperamos gran parte de los sensores, saludamos a los amigos y disfrutamos de la isla Decepción.

ACABANDO EN LIVINGSTON (18 de Enero de 2009)

Tras la ventisca, aunque el tiempo no ha mejorado mucho, nos ha permitido completar todo el trabajo, asegurarnos de que todos los sensores están adecuadamente instalados y cerrar las cajas.
Módulo central de la Base Búlgara donde hemos estado alojados durante esta fase de la campaña 

El sábado aprovechamos para acercarnos, con nuestros compañeros portugueses Alice y Mario, y los técnicos de montaña Curro e Hilo, al Glaciar Rocoso. Una vez más Fede y Dani nos “pasean” en zodiac y nos llevan hasta allí. La verdad es que el día fue bastante malo, con lluvia y nieve, y litros de agua en la botas y la ropa… esto no puede ser Antártida si no acabas el día completamente empapado y con frío…. Pero el trabajo sale bien e instalamos unas treinta nueva estacas que Mario, desde lo alto del valle, mide con paciencia bajo la lluvia. En  fín una incursión fructífera e interesante.
Y con este trabajo dimos por concluida esta fase de la campaña antártica

Juanjo trabajando en el Glaciar Rocoso, al otro lado de la península Hurd
  
Hoy nos hemos despedido de nuestra colega portuguesa Alice, que se queda en la base búlgara unas semanas más. También nos despedimos de nuestros anfitriones los investigadores y técnicos búlgaros que nos han dejado un hueco en su “Casa España” estos días.

El BIO Las Palmas por fin está en la bahía y esperamos a que realice todas las operaciones de carga y descarga de material. En esta nueva fase se abrirá el campamento Byers donde concluiremos nuestra campaña tras nuestra bajada hacia la Península Antártica. Tenemos que esperar hasta media tarde para embarcar, y nos da pena despedirnos de algunos de nuestros compañeros de la base española (técnicos y científicos), pero ya estamos deseando comenzar la siguiente fase de la campaña… Caleta Cierva.

 BIO Las Palmas fondeado frente a la BAE Juan Carlos I en la Isla Livingston

¡¡Ventisca!!

(15 de Enero de 2009)

Los siguientes días pasan rápido y con un ritmo frenético de trabajo. Las pocas horas que estamos en los alrededores de la BAE debido a que estamos alojados en la base búlgara, y un temporal que se avecina hacen que tengamos que exprimir las horas trabajando a buen ritmo para intentar concluir los trabajos lo antes  posible.

Juanjo preparando algunos sensores para intentar instalarlos antes de la ventisca

Tras varios intentos, en el monte Reina Sofía conseguimos reparar los desperfectos en el panel solar y en una de las cajas donde tenemos instalado el instrumental. Instalamos también una nueva torre para nuevos instrumentos que monitorizarán el otro de los sondeos profundos realizados en la zona. Por otra parte cambiamos de lugar y completamos la instrumentación en las proximidades del refugio de montaña de la base, así como en la propia BAE. Todas estas tareas nos llevan varios días de ascensos al Monte Sofía y los alrededores, y largas horas de programación de todos los sensores a instalar para el nuevo año. Pero al fin el día 13 quedan todos los nuevos sensores instalados, a falta de la nueva instrumentación en el monte Sofía. Un problema con la cadena de sensores está dando grandes quebraderos de cabeza a Juanjo, que se pasa horas y horas realizando pruebas  de funcionamiento. Pero aún estamos a tiempo de instalar parcialmente el resto de la instrumentación que funciona bien.

Vista de la BAE y el estado de las obras de remodelación.
   
Pero estos días, aunque son de duro trabajo, no nos impiden pasarlo bien en las múltiples salidas de la base. El tiempo excepcionalmente bueno nos permite disfrutar de las grandes cimas de la isla, de los glaciares, de las vistas sobre Decepción y otras islas circundantes. Y en la base búlgara disfrutamos de largas cenas charlando y aprendiendo de las costumbres búlgaras. Una “noche” disfrutamos de una parrillada en el exterior de la base. Aunque el frío comenzaba a dejarse notar en las manos y pies, la comida y la bebida nos mantenían calientes en torno a la mesa. Muchas de las cenas acaban con canciones por parte de nuestros anfitriones. No sabemos si es su carácter especialmente amistoso o el efecto de los litros de vino y raquia que se consumen en las cenas…. Pero estos búlgaros son buena gente que se preocupan porque todo esté perfecto para nuestra estancia en su base, que no tengamos frío ni hambre, y dispongamos de todas las comodidades posibles dentro de las limitaciones que se tiene por estas latitudes.

Y al fin llega la ventisca. Viento y nieve desde primera hora de la mañana y aumentando hace que no podamos ir a la BAE y tengamos que pasar el día en la base búlgara. Aprovechamos para desayunar de forma más relajada, y descansar un poco después de tantos días de ritmo frenético para terminar las tareas que tenías que realizar en esta fase de la campaña. Pasando documentos a limpio, revisando fotografías y limpiando un poco nuestro módulo pasamos la mañana mientras la vetista azota en el exterior.

La ventisca  está casi aquí y ya el tiempo es muy malo 

sábado, 16 de enero de 2010

DE USHUAIA A LIVINGSTON…EL ESTRECHO DEL DRAKE QUEDA ATRÁS YA PARA PODER PONER EN MARCHA LOS TRABAJOS DE LA NUEVA CAMPAÑA

(9 de Enero de 2010)

Continuamos nuestro entrenamiento en Ushuaia visitando la laguna Esmeralda, donde nos enfrentamos con zonas de turberas donde avanzar unos pocos metros sin hundirse en el agua y las arenas movedizas era sin duda realmente complicado. Sin duda el mejor entrenamiento para cuando debamos movernos por la zona de la península Byers. El día 3 hacemos una última excursión a las montañas que circundan Ushuaia: el Cerro del Medio y la laguna Margot, donde al final nos enfrentamos a los fuertes vientos de la zona.
Tras estos días de entrenamiento, el día 4 a media mañana zarpamos rumbo a Puerto William donde embarcamos en el BIO Hespérides junto con otras 28 personas entre científicos, técnicos y el remplazo de la base búlgara que serán nuestros compañeros de base y cenas los próximos 15 días, rumbo a las Shetland del Sur cruzando el Canal del Beagle antes de salir a mar abierto para cruzar el temido Paso del Drake.

BIO Hespérides fondeado frente a Puerto Williams, Chile, listo para partir con todos los investigadores hacia la Antártida.

A pesar de las incomodidades por estar tantas personas embarcadas en el buque, y gracias al buen hacer y amabilidad de toda la tripulación (desde el comandante y el segundo hasta los cocineros) y la dotación de científicos, hicieron un poco más llevaderas las largas horas de travesía en un mar a veces revuelto que complicó un poco el viaje a más de uno. Pero el día de reyes nos trajo un buen regalo, las Shetland del Sur a la vista! De nuevo a la vista nuestro ansiado destino, los glaciares cayendo al mar, los gélidos vientos, los delfines saltando junto al barco, las ballenas resoplando en el mar, y una legión de icebergs en nuestro camino. Al final del día desembarcamos en la Península Hurd de la Isla Livingston, para comenzar nuestro trabajo en el entorno de la base Antártica española Juan Carlos I.

El día 7, comenzamos nuestra labor con una exploración inicial de todas nuestras estaciones de medida, y aunque con un pequeño desperfecto producido por los fuertes vientos del invierno, todos los mástiles parecen haber sobrevivido al invierno. Y la gran cantidad de nieve que aún persiste en la zona a estas alturas del verano austral es señal de que el invierno ha sido especialmente duro. Tras la primera comida en la base nos mudamos a la base búlgara, donde nos han reservado un módulo al que han llamado Casa España.

Juanjo Blanco en la puerta del módulo de dormitorios “Casa España”, en la Base Antártica Búlgara, donde nos alojamos los miembros de nuestro equipo y parte de nuestros colegas portugueses.

Las obras de remodelación de la BAE Juan Carlos I y el progresivo desmantelamiento de las instalaciones está haciendo complicada la estancia en la base española, por lo que durante nuestra estancia en la zona viviremos en la base búlgara. Pero la gran amabilidad de todos los que en ella viven y trabajan nos hace sentirnos casi como en casa. Y para celebrar nuestra estancia en la base, nos brindan una cena especial regada con la famosa “raquia” búlgara (una especia de aguaardiente) y amenizada con canciones populares. Sin duda son una gente entrañable con gran cariño por los españoles.

Base Antártica Búlgara en península Hurd, isla Livingston, donde nos acogen mientras continúan las obras de remodelación en la BAE Juan Carlos I.

El día 8, nuestro primer día de trabajo real en la zona nos depara un poco de todo. Por un lado no conseguimos localizar la ubicación de uno de los sondeos cerca de la cima del monte Reina Sofía, porque debido a la gran cantidad de nieve, parte de la zona ha quedado oculta bajo la nieve y el hielo, y ni con las fotos de la zona ni las coordenadas GPS conseguimos localizarlo. Lo seguiremos intentando, Por otra parte, recuperamos ya los datos de todo el año 2009 del sondeo de 25 metros de la cima del monte Reina Sofía. A la bajada instalamos ya el nuevo emplazamiento de nuestros sensores en las cercanías del refugio de montaña de la base española. Tras recuperar fuerzas con los suculentos platos que prepara nuestro cocinero Ramón, continuamos la tarde intentando recuperar algunos sensores de las cercanías de la base española, pero se encuentran enterrados bajo más de 30 cm de hielo y nieve… recuperamos algunos y el resto tenemos que dejarlos hasta que el hielo desaparezca parcialmente. Los próximos días nos espera un tiempo un poco malo (al contrario del tiempo espléndido y soleado que nos ha recibido en la zona), en el que tenemos que recuperar e instalar numerosos sensores. Pero ya continuaremos informando sobre cómo avanzan nuestros trabajos más adelante…