sábado, 22 de enero de 2011

Despidiéndonos del glaciar

BAE Juan Carlos I, Isla Livingston, Antártida. 21-Enero-2011

   Ya que no hemos conseguido poner en marcha la cadena de termistores en el glaciar sobre el monte Reina Sofía (por problemas de construcción de la misma), hemos decidido desinstalarla para instalarla en la próxima campaña, tras la reparación necesaria. El domingo, si no cambian los planes de nuevo, dejaremos la base Juan Carlos I en Isla Livingston, para comenzar un trayecto de reconocimiento de regiones con posible existencia de permafrost por distintas zonas más al Sur, en la zona de la península Antártica. Por ello, hoy hemos ascendido a Sofía por última vez (en esta campaña), asegurándonos de que todos los dispositivos se encuentren listos para soportar el largo invierno antártico.


Ya nos despedimos de los Freislands, tras subir a admirarlos todos estos días casi a diario.

   En las próximas semanas estaremos a bordo de Las Palmas realizando una breve incursion hacia el sur de la Península Antártica. Llegaremos hasta Caleta Cierva, ya en el continente, para bajar hasta Isla Anvers, el punto más austral que alcanzaremos. Al volver, pasaremos por algunas de islas, donde estudiaremos morfologías y otros indicios de permafrost, que nos permitan acotar y distinguir patrones de distribución. También (tal vez) tendremos oportunidad de visitar otras bases, así como acercarnos (no demasiado, cumpliendo con el Tratado Antártico, por supuesto) a focas, leones marinos, pinguinos y demás fauna indómita. Aunque hemos llegado al ecuador de nuestra campaña... ¡todavía queda mucho que contar!

Instalando sensores submarinos

BAE Juan Carlos I, Isla Livingston, Antártida 20-Enero-2011

   Gracias a la colaboración de Juanjo, el mecánico de la base, hemos modificado una de las placas de temperatura superficial (que hemos estado reemplazado en varias de nuestras instalaciones en las semanas previas) para poder fabricar un dispositivo que permita medir temperatura del suelo...bajo el agua. Al igual que en superficie, tambien existe permafrost submarino, por lo que nos hemos planteado si podría darse permafrost submarino en el frente del glaciar Johnsons. Joan, el técnico de medio ambiente, y Julio, el encargado de naútica y seguridad de la base, nos ayudaron a montar toda una instalación que asegure que la placa no se moverá durante el invierno antártico y permita localizarla en la proxima campaña. Gracias a un complejo sistema de cabos, anclas y lastres y una boya, montamos esta nueva experiencia. El proximo año estaremos más cerca de conocer el comportamiento y la extensión del permafrost en los alrededores de la base española en Isla Livingston. Si logramos recuperar el sensor...

Boya donde se emplaza la experiencia que ponemos en marcha este año, dentro de el embarcadero del Johnson.

Ascensión al Charrúa

BAE Juan Carlos I, Isla Livingston, Antártida. 19-Enero-2011

   Continuamos la campaña, después de haber dedicado varios días de duro trabajo intentando poner en marcha la cadena termométrica. ahora, habiendo acabado prácticamente la totalidad de nuestras tareas en esta isla, hemos decidido acompañar a los técnicos de montaña y a un científico, Raúl, a subir al monte Charrúa, en las proximidades de la base. Raúl es un ingeniero de telecomunicaciones que desarrolla un sistema de comunicación a larga distancia a través de la ionosfera para la Universidad de La Salle. Necesita tomar ciertas medidas en relieves destacados de la zona para tener datos sobre las variaciones y anomalías que surgen en esta parte de la atmóstera. Una de estas medidas se toman en el Charrúa, un relieve de 333 m, que se sitúa sobre el glaciar Johnsons. Este punto es además uno de los más importantes ya que por su altura y orientación se transmite más fácilmente a España.

Vista de la Cresta del Charrúa desde la playa del embarcadero del Johnsons.

   Para comenzar la ascensión llegamos a la base de esta cresta en zodiac acompañados por Julio (el encargado de naútica) y Juan (el doctor de la base), que esperaron pacientemente durante nuestra incursión. Una vez alcanzada la costa, David (técnico de montaña), Raúl y nosotros, comenzamos la ascensión por algunos neveros y la morrena del glaciar. Algunos metros más arriba, la ascensión se torna más vertical, tanto que prácticamente tuvimos que escalar por las paredes de rocas que se iban desprendiendo a nuestro paso. Tras los últimos esfuerzos conseguimos alcanzar una plataforma, cercana a la cumbre, que es donde Raúl toma las medidas que necesita. La cumbre de esta cresta está formada por por tres picos bastante equiparados en altura, siendo muy característico el central por su forma de diente. Además de comprobar que en la plataforma se encontraban algunas formas periglaciares interesantes, indicios de que pudiera encontrarse permafrost bajo la misma, pudimos tomar fotos de las impresionantes vistas. Desde la plataforma se alcanza a ver Caleta Española y parte de la base Juan Carlos I, así como el glaciar Hurd, el monte Reina Sofía y nuestra base vecina, la base búlgara.

David (izquierda) y Raúl (derecha) ascendiendo a la plataforma del Charrúa. Al fondo se aprecia Caleta Española, donde se encuentra la BAE Juan Carlos I.

   Aunque nos costó lo nuestro subir y bajar por estas peligrosas laderas, la verdad es que la visita mereció la pena. Tal vez en el futuro merezca la pena instalar algunos instrumentos allí, pero, sin duda, volver a subir sería una excursión expectacular.
   Esta visita tuvo otra parte interesante,que fue la de navegar por un mar lleno de brash (pequeños icebergs cubriendo gran parte de la superficie del mar). Enfundados en nuestros trajes de supervivencia (comunmente conocidos como los "teletubbies") y armados de los remos, ayudamos a ir apartando trozos de hielo que puedieran dañar a la barca y su motor. Este duro esfuerzo tuvo su recompensa al final del corto trayecto, ya que aprovechamos que teníamos los trajes puestos para tumbarnos a flotar con ellos en el mar y hacernos algunas fotos con los icebergs más grandes que quedaron varados en la costa.

Miguel Ángel y Antonio arriesgando su integridad física, apartando los pequeños icebergs de la trayectoria de la zodiac.

¡TEMPESTAD!

Isla Livingston, Antártida, 13-Enero-2010

   Hoy no podemos subir al monte Reina Sofía a trabajar. Ayer se levantó el día un poco ventoso y por la tarde fue a más hasta convertirse en una pequeña tempestad de viento. Aquí en la base el viento es molesto, pero salvo los remolinos de polvo y el banboleo de los módulos por las ráfagas de viento, no hay inconvenientes. Sin embargo en el glaciar la cosa puede estar muy seria. Desde la base, que está protegida al Pie del Monte Reina Sofía en la Caleta Española, se ve cómo la ventisca baja por el glaciar Jhonsons y reparte la nieve por la Bahía. Trabajar en el glaciar en estas condiciones es prácticamente imposible.
   El viento es tan fuerte que mete el polvo por todos los rincones de los módulos. En habitabilidad, está todo cubierto por una fina capa de polvo que se engrosa con cada ráfaga de viento. Y es que es tan fuerte, que hasta la obra ha reducido el ritmo de trabajo. Hoy sólo trabajan en el interior de los módulos. Así que tendremos que esperar un poco más para ver crecer la nueva base.
    Los trabajos en la base avanzan a buen ritmo. Ya no queda casi nada de la antigüa, ni siquiera de los laboratorios cientítificos, que se desmantelaron en la campaña pasada. Algunos de los viejos contenedores hoy se encuentran formando una base temporal, con un pequeño módulo de habitabilidad donde se encuentra la mesa de trabajo, la máquina para el café, el proyector para las películas de la noche, el teléfono satélite, y una mesita con sillones para descansar al final del día. Otros contenedores son los talleres y módulo de montaña, y cinco iglús con los dormitorios. El resto de la zona está siendo ocupada por los nuevos módulos y por los módulos de obras, que es donde además se encuentran los dormitorios de los trabajadores de la remodelación, el centro de comunicaciones, la enfermería y el comedor. Los aseos temporales se encuentran un poco más allá, más cerca de la playa.
   La nueva base, descomunal, ocupa todo el espacio visual de la zona. El módulo principal está constituido por tres brazos en forma de "Y", y frente a él el nuevo laboratorio científico. Allá en la playa se encuentra la nueva "catedral del mar", que será el módulo de naútica donde se guardarán todos los materiales de navegación y las embarcaciones. Junto al módulo principal se ubican ya los módulos de motores, talleres, almacenes,...Todos los módulos se encuentran sobreelevados, lo que será de gran ayuda al principio de la campaña, cuando la nieve cubre toda la zona.

Estado de las obras de remodelación de la BAE "Juan Carlos I".

   Pero aún queda mucho para que la base esté operativa. A dia de hoy ya sólo queda cerrar uno de los brazos del módulo principal junto con el núcleo central del mismo. Luego restará la instalación de las canalizaciones y cableados entre los módulos. Y en la próxima campaña reralizar la construcción de todos los interiores, lo que no es poco dado el enorme volumen de los módulos. Así que aunque aún queda mucho trabajo, la nueva base ya va tomando forma. Esperemos que podamos disfrutarla dentro de un par de campañas si tenemos la suerte de seguir viniendo a este rincón del mundo a realizar el trabajo de campo.
   Mientras el viento sopla fuera, nosotros aprovechamos para poner en orden los datos del año 2010 que hemos volcado de los distintos sensores que hemos recuperado de los distintos emplazamientos. Esperemos que esta tempestad pase pronto y podamos seguir trabajando para acabar las pocas tareas que ya nos quedan aquí.

Seguiremos informando...

miércoles, 12 de enero de 2011

UN DÍA DE TRABAJO EN LA BASE.

Isla Livingston, BAE Juan Carlos I, 11 Enero 2011

   Como seguimos teniendo problemas con la cadena de termómetros que habíamos instalado en el Pico Reina Sofía, hemos tenido que pasar la jornada del día de hoy en la base. Mientras que esperamos a que tome algunos datos en el glaciar, nosotros avanzamos algo de trabajo aquí .

   En la base se sigue un estricto horario de comidas, algo incomodo, ya que debe de compatibilizarse con el de los constructores que trabajan en la remodelación. Para el personal de la base, el desayuno se sirve a las 8'15 de la mañana, y contamos con todo un buffé continental. Disponemos desde tostadas y cereales, baicon con huevos revueltos en los días en que la jornada se prevee más agotadora. Cada día le toca a uno de los miembros del personal (dotación y científicos) la "chinita" y tiene que ayudar a poner y recoger la mesa, así como a otros menesteres de la cocina. Este cargo también alberga el privilegio de elegir al final del día la pelicula a visionar antes de irse a la dormir.


"Amanece" en la BAE Juan Carlos I.

   Durante la mañana los técnicos y los investigadores se dividen en sus trabajos coordinados por Miki, el jefe de base en esta segunda fase de la campaña. Hoy, por ejemplo, los técnicos de montaña Iñaki y David han acompañado a Raúl (uno de los científicos) a diversas cumbres cercanas a la base, donde tenía que realizar unas medidas. Mediante walkie-talkies, hay una fluida comunicación para solicitar ayuda desde los distintos puntos de las instalaciones. Sin embargo, la base operativa se ha reducido a unos cuantos contenedores que hacen las veces de talleres y almacenes; un pequeño salón y algunos iglues prefabricados, que sirven de dormitorios. El resto, como los baños o el comedor son compartidas con el personal de las obras.


La parte operativa de la base. De izquierda a derecha: iglues, salón y talleres.

   La comida comienza a las 2 de la tarde, hora local, pero Antonio ha tenido que acudir un poco antes, ya que hoy día le tocaba ayudar. Tras esta pausa, y algún café, el personal vuelve a ponerse en marcha y sigue con su actividad (al igual que los obreros, que llevan ya muy avanzada la construccion de los módulos de la nueva base). En pocas horas, volveremos a comer; ya que la cena se realiza a las 19:30 horas. Cuando no hay trabajo de campo, se tiene la sensacion de no parar de comer. Sin embargo, el trabajo y el frío antártico aumentan el apetito, con lo que no suele apetecer saltarse ninguna de las comidas. Aún así, algunos de los integrantes del personal, aprovechan estas pausas de trabajo para ejercitarse en un pequeño gimnasio improvisado en uno de los nuevos módulos, con una cinta de correr.


El contenedor azul de la derecha corresponde al comedor común, mientras que el resto se encuentran ocupados por la enfermería, la radio y las instalaciones de habitabilidad del personal de la obra.

   Tras la cena, mientras que algunos quedan en el salón común para charlar, cambiar impresiones y ver una película; otros se retiran a sus camas a leer o trabajar con los ordenadores. Los sábados por la noche se reservan para una partida de póker o mus. Como hoy esta haciendo buen tiempo, quizás sea un buen momento para pasear por la bahía y tomar algunas fotografías, ya que aquí no se hace noche cerrada. Sin embargo, ningún día solemos acostarnos tarde, el trabajo del día nos deja muertos de cansancio. Mañana además será un día duro en que tendremos que volver a subir a monte Reina Sofía.

DIA DE "DESCANSO"

Isla Livingston, Antártida, 9-Enero-2011

   Hoy domingo se presenta un día intenso e interesante. Por una lado, parece que la cadena que estábamos probando (destinada a Decepción) empieza a funcionar, y a primera hora de la mañana ya hay datos válidos. Aunque aún nos quedan muchas dudas, empezamos a ver la luz al final del tunel. Esperemos que el resto del día mida correctamente y mañana la cadena que tenemos instalada en el glaciar también funcione.

   Mientras esperamos la confirmación de un correcto funcionamiento, aprovechamos el día de descanso en la base para apuntarnos a una excursión que se organiza en la base para visitar la zona de Sally Rocks, en Bahía Falsa, situada en la parte Sur de la Península Hurd. Mientras parte de la gente irá a recorrer algunos lugares del glaciar con skies, nosotros nos dirijimos a Sally Rock con motos de nieve. Una excursión muy interesante recorriendo el glaciar Hurd, la costa en Sally Rocks, y luego asomándonos a Bahía Falsa y a los impresionantes glaciares que bajan desde la cadena montañosa de las Friesland.


Antonio listo para conducir una moto de nieve sobre el glaciar Hurd de camino a Sally Rocks.

Vistas de Sally Rocks.

Vistas sobre los glaciares que fluyen hacia Bahía Falsa desde las Friesland.

   De regreso a la base, nos espera un suculento asado preparado por los amigos chilenos que trabajan en la remodelación de la base. Una comida suculenta y abundante regada con vino y cerveza para calentar los cuerpos, que hoy el día ha sido especialmente frío. Y después, una muy merecida siesta después de una semana de duro trabajo subiendo y bajando al Monte Reina Sofía, Antonio quedó preso bajo las sábanas, y no pudo asistir al divertido partido de futbol entre el personal de la base (al que se unieron un representante del personal científico, y dos fantásticos fichajes chilenos) y el equipo chileno de la remodelación. El resultado (7-1) no fue lo importante sino la divertida tarde de domingo en esta recóndita isla antártica.

Momento del partido de futbol que completó los "festejos" de este día de descanso.

BUSCANDO NUEVOS EMPLAZAMIENTOS

Isla Livigston, Antártida, 8-Enero-2011

   La mañana de este sábado la hemos pasado intentando descubrir el problema por el que la cadena termométrica que instalamos ayer en el glaciar no funciona correctamente. Mientras esperamos ver los resultados, y para no estar parados, hemos aprovechado la tarde para explorar zonas en las proximidades de la base donde instalar nuevas experiencias. Como el clima ha acompañado y la marea estaba baja, hemos bordeado la costa hasta llegar a la bahía Johnson y el frente del propio glaciar. Durante el recorrido nos hemos encontrando con algún pinguino despistado y una foca Weddel que aprovechaba la quietud de la zona para descansar.


Vista de la costa y glaciares de Bahía Sur desde el frente del Glaciar Johnsons.

   Para volver a la base, hemos dado un pequeño rodeo, subiendo por una caída de agua de deshielo, y pasando por algunos collados, lagos helados y morrenas glaciares. En nuestra pequeña expedición hemos dado con una pequeña explanada bastante accesible, que a priori puede contar con las características ideales para situar un nuevo lugar de estudio, donde trasladar alguna de las experiencias que actualmente no nos aportan demasiada información relevante para el propósito de nuestro proyecto.

Miguel Ángel recorriendo un lugar que parece idóneo para extender nuestros experimentos en esta isla antártica.

   Tras un rápido reconocimiento, mientras las escúas nos gritaban y amenazaban para que nos alejaramos de sus nidos, volvimos a la base donde comprobamos que nuestros intentos por resolver el problema con la cadena podrían haber quedado resueltos. Así que ya sólo nos queda asearnos, cenar y descansar después de un provechoso día.

UNA TAREA CASI ACABADA

Isla Livingston, Antártida, 7-Enero-2011

   Continuamos trabajando en nuestro punto de medida más recóndito dentro de la isla Livingston, en el monte Reina Sofía. Días atrás habíamos excavado en el hielo en busca de uno de los mástiles y un sondeo que habíamos instalado en la pasada campaña y que había quedado cubierto por casi dos metros de nieve y hielo del glaciar. Una vez localizado, hemos instalado una de las nuevas cadenas termométricas que sustituirán a los antiguos sensores instalados originalmente.


Finalizada la instalación de la nueva cadena y sensores entre la nieve.

   En este sondeo, que denominamos Permamodel-Gulbelkiam-2 (PG-2) o "Glaciar" y que tiene algo más de 15 metros de profundidad, hemos instalado la susodicha cadena de termómetros. Además, en el mástil que estuvimos descubriendo de nieve, hemos instalado un sensor de temperatura atmosférica, un panel solar, una caja estanca donde se cobija la electrónica y una placa para medir la temperatura superficial. Estas instalaciones deben estar totalmente impermeabilizadas y aferradas firmemente para que perduren tras los fuertes vientos y nevadas a las que quedaran expuestas durante el invierno antártico. Sin embargo, hemos tenido algunos problemas y no toma datos adecuadamente. Intentaremos solucionar este problema en los proximos días, pero al menos la instalación ya está finalizada. Una tarea (casi) finalizada.


Miguel Ángel volcando los primeros datos en la estación recién instalada en el glaciar cerca de la cima del pico Reina Sofía.

EXPLORANDO LOS MARES

Isla Livingston, Antártida, 6-Enero-2011

   En el día de reyes seguimos trabajando en la BAE Juan Carlos I. Tuvimos la suerte de acompañar a Joan Riba (el encargado de Medio Ambiente) y Julio Magdalena (el encargado de náutica) en uno de sus sondeos marítimos semanales. En esta ocasión, el primero de esta campaña.

   Estas mediciones se realizan mediante una sonda multiparamétrica que mide la temperatura, la salinidad, la luminosidad, etc a diferentes profundidades en Bahía Sur y en el frente del glaciar Johnsons. Mientras colaborábamos en la toma de estos datos, pudimos contemplar las impresionantes vistas del glaciar Johnsons desde el mar, y además hicimos un primer reconocimiento de la zona donde planeamos instalar un nuevo punto de muestreo, en este caso, submarino.


Antonio colaborando con la bajada de la sonda multiparamétrica enfundado en su traje de seguridad Viking.

   El permafrost, también puede darse de forma submarina. Por lo que planeamos instalar un sensor que mida la temperatura del lecho marino en el frente del glaciar. Estos datos nos servirían para calcular el gradiente térmico del suelo, y junto con el que ya tenemos calculado en otros puntos de la isla, intentar determinar si podría haber permafrost submarino delante del frente del glaciar.

   En nuestro trayecto también pudimos ver de cerca algunas de las focas leopardo que se tumban a descansar en los pequeños icebergs. Estos días, tras las ventiscas, la bahía se ha llenado de brass e icebergs, algunos de los cuales se han quedado varados cerca de la costa. El brass es una gran acumulción de fragmentos más o menos pequeños de hielo caído de los frentes de los glaciares que llegan al mar.


Focas Leopardo descansando en los iceberg frente a la Base Antártica Española "Juan Carlos I.

   Sin duda ha sido una jornada interesante, con un poco de ciencia, de navegación y de avistación de la fauna antártica.

miércoles, 5 de enero de 2011

PRIMEROS TRABAJOS EN EL PICO REINA SOFÍA

Península Hurd, Isla Livigston, 4 de Enero de 2011


   Dos días de duro trabajo en el Pico Reina Sofía están dando sus frutos en estos primeros días de la campaña. Ya hemos recuperado datos del sondeo Permamodel-Gulbelkiam-1 de 25 metros de profundidad situado, en una area de permafrost continuo, en lo alto del monte Reina sofía. Subimos el tramo final de la costosa ascension en moto de nieve a través el Glaciar Hurd. Ya arriba encontramos la caja estanca donde se ubica la electrónica, que se había roto hace un par de inviernos. Este año la hemos reemplazado completamente dejando una instalación más segura y robusta. Ahora esperamos para tomar datos dentro de un par de días para comprobar que todos los instrumentos funcionan perfectamente y estan listos para el siguiente invierno antártico.


Antonio trabajando en la instrumentación situada en la cima del Pico Reina Sofía.

   En el monte Reina Sofía también hemos conseguido localizar el sondeo, Permamodel-Gulbelkiam-2, de 15 metros de profundidad, tras dos días de búsqueda. Se encontraba cubierto por casi dos metros de nieve y hielo, así que con la ayuda de los técnicos de montaña hemos conseguido palear la nieve y llegar hasta la roca donde se encuentra la boca del sondeo. Ya tenemos instalada la torre con la electrónica, el panel solar, la sonda de temperatura que irá en el interior del sondeo y el sensor de temperatura y humedad ambiental...    
   Pero nos ha costado toda la mañana bajo la lluvia en el glaciar. Al final, con todas las mochilas empapadas y hambrientos hemos bajo a la Base, donde había visita por parte del comandante y algunos miembros de la tripulación del BIO "Las Palmas", que estará fondeado en Bahía Sur un par de días.


Paleando nieve en busca de un sondeo con la ayuda de los técnicos de montaña. Al final estaba bajo casi dos metros de nieve.

   Por otro lado, ya hemos revisado todos los emplazamientos para establecer las prioridades de trabajo. Y además hemos reemplazado algunos sensores de los instrumentos instalados en las proximidades de la base, así que ya queda menos por hacer.
   En estos días, el estar en zonas elevadas, nos ha permitido disfrutar de unas vistas fantásticas de la bahía con ventiscas y nubes espectaculares, y un mar repleto de hielos. En los más grandes, que forman pequeños icebergs, las focas leopardo descansan a la espera de su proxima comida a base de pingüino. Pero lo más espectacular han sido las vistas de las montañas Friesland, que se han dejado ver entre las nubes.


Vista de las montañas Friesland, Isla Livingston.

AL FIN EN ISLA LIVINGSTON

Península Hurd, Isla Livingston, 1 de Enero de 2011

¡¡Feliz año nuevo!!

   Tras esperar algunas horas a la llegada de investigadores chilenos al aeropuerto de la Isla Rey Jorge, el mal tiempo les impidió tomar tierra. Así que partimos rumbo a la Isla Livingston sobre las 11 de la noche (hora local) del día 30 de Diciembre.
   A primera hora del día 31 desembarcamos en Caleta Española, donde se encuentra la Base Antártica Española "Juan Carlos I", en la isla Livingston. En los alrededores de la Base es donde desarrollaremos parte de los trabajos de investigación del proyecto PERMAPLANET que nos ha traido aquí.


Estado actual de la Base Antártica Española "Juan Carlos I" en Caleta Española. Isla Livingston.

   Al llegar un día tan especial como el día 31 de Diciembre, empezamos despacito los trabajos esa misma mañana, desembalando parte del material que los técnicos de montaña nos ayudarán a subir hasta el pico Reina Sofía, el relieve más alto de la península Hurd (donde se encuentra la base). Por la tarde, la celebración de Nochevieja marca los ir-y-venir de todo el mundo en la base, realizando preparativos para la fiesta, preparando el comedor...Alba, investigadora del proyecto que estudia la evolución del Glaciar Hurd, es la responsable de preparar la música, ahora que ya ha acabado su campaña satisfactoriamente.
   En la suculenta cena preparada por Antonio, el cocinero chileno del equipo de la remodelación de la base, compartimos el reducido comedor con todos los chilenos implicados en la obra, la dotación de la base y los investigadores. Tras la cena, uno de los nuevos módulos de la futura base, aún sin acabar, sirvió de lugar de celebración de las campanadas y la fiesta de nuevo año. Las doce campanadas (en horario argentino) corrieron a cargo del Jefe de Base saliente Jordi Felipe, que sonaron gracias a la campana instalada en la base en 1987, y que hoy está guardada en espera de una nueva ubicación. Tras las campañadas, comenzó la fiesta con música y baile hasta bien entrada la mañana del día 1 (para los más marchosos).
   Así es como empezamos nuestra campaña en la Isla Livingston, y cómo empezamos el nuevo año lejos de casa, añorando familiares y amigos, pero ansiosos de comenzar ls trabajos en la isla.
   En los siguientes días nos espera mucho trabajo y el clima no es de lo mejorcito que se puede tener aquí, así que descansaremos que pronto empieza el duro trabajo.



Bahia Filnes

Isla Rey Jorg, 30-Diciembre-2010

    Tras tres largos días de travesía a través de un especialmente calmado pasaje Drake (para lo que acostumbra), hemos llegado al archipielago de las Shetland del Sur. ¡Al fin hemos alcanzado la Antártida!Trás salir del puerto de Ushuaia, en el trayecto a través del canal del Beagle, pudimos contemplar algunas espectaculares vistas desde la cubierta del BIO Las Palmas, gracias a que el tiempo fue favorable.
   Ya entrada la noche, en nuestros catres, pudimos sentir como alcanzamos el pasaje Drake. Este estrecho se considera el peor mar del mundo, puesto que confluyen las grandes corrientes del Atlántico y del Pacífico con la corriente circumpolar. Segun el comandante al mando, el barco puede alcanzar hasta los 49º de inclinación en las peores conciciones. Nosotros "solo" alcanzaríamos unos 30º en este trayecto. Estos días no han sido fáciles para nuestros estómagos, pese a que la cocina a bordo es excelente. Hemos aprovechado para descansar (dentro de lo posible) antes del duro trabajo que nos espera.
    Ahora, fondeados en la Isla Rey Jorge, esperamos a algunos cientificos chilenos, que mas afortunados han llegado hasta la Antártida en avión. El avión esta pendiente que aterrice en la base aérea Marsh dentro de poco. Cuando suban a bordo partiremos hacia la primera etapa de esta expedición; la base Juan Carlos I en Isla Livingson. Seguiremos informando...